Le informamos que este sitio web instala cookies propias y de terceros al navegar por sus páginas con el fin de facilitar su navegación y obtener datos estadísticos. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso e instalación. Acepto más información

Marqués no va a abandonarnos...

27-01-14

 

 

¡Relinnnchooosss a todos!
Muchos de vosotros con solo ver mi foto ya sabréis quien soy… Me llamó Marqués, para los que no me conocen voy a contarles mi historia:
Nací como muchos caballos en una finca, no me acuerdo muy bien de los detalles pues he fallecido con la friolera de casi 25 años y mi memoria no es muy buena ya… Recuerdo que era un prado verde, con árboles y un río donde bajábamos a beber. Yo era muy feliz en esos tiempos hasta que mi suerte un día se volvió negra... El día que me separaron de mi madre otro compañero de prado, mas grande y fuerte que yo me dio una coz que me dejó sin ojo. Ese sería una de mis mayores características para toda mi vida. Crecí sin él pero ¡¡me convertí en un gran caballo!!
Mi vida útil como así decís los humanos fui un gran caballo de salto. Competí en muchas pruebas dejando a mis jinetes en lo más alto. La gente siempre me recordaba pues era un caballo tuerto. A mí jamás me importó sabía que era fuerte y que tenía mucho que dar a mis dueños y jinetes.
En mi mediana edad pasé a formar parte de una escuela de salto. Fueron años de mucho trabajo pero tuve la satisfacción de poder enseñar a muchos grandes jinetes que ahora montan a caballo a diario y gracias a mí paciencia y mi buen hacer los he convertido en eso. Había alumnos muy buenos que me cuidaban mucho y con los que corrí algún que otro concurso. ¡ Qué emoción sentía cuando la persona que llevaba encima era feliz! Pero en el fondo siempre eché de menos tener un solo dueño y añoraba vivir en un prado verde… pero era mi destino humanos, debía enseñaros a todos.
Cuando mis fuerzas fallaron, ya solo podía dar clase con niños muy pequeños y las horas de trabajo se me hacían pesadas mi dueño decidió darme la libertad…  Salí de la escuela sin saber a donde iba y muchos de los que salían de aquellas cuadras no volvían mas, si os soy sincero con mis ojos de abuelo me temía lo peor… Subí al remolque pensando en mi final… para mí gran sorpresa mi dueño decidió darme el mejor regalo: ¡me soltaron en un prado verde!  El prado era enorme; tenía un río, árboles, mucho pasto verde, mucho sitio para galopar a mi aire pero sobre todas las cosas tenía amigos de mi misma especie. Jamás había estado tan feliz. A los días me enteré de que había llegado a Caballoastur un sitio donde caballos como yo tenían una segunda oportunidad.
Duré poco allí… Un día de sol vinieron a verme una familia, tenían dos niños pequeños y buscaban un caballo noble que no les hiciera daño. Yo sabía por mis compañeros equinos de Caballoastur que si mostrabas todos tus encantos te ibas con una familia. ¡Humanos! ¿ Sabeis como me sentí? Una familia para mí solo, todos los deseos de toda mi vida cumplidos en un momento y por fin oí la palabra tanto tiempo anelada… ¡ Nos lo quedamos! No entraba en mí de gozo una familia por fin, podría dar todo lo que tenía dentro y recibir todos los mimos  para mí solito… Era el sueño de mi vida.
Me llevaron a Ribadesella donde viví casi dos años feliz. Durante ese tiempo mi salud me causó una mala pasada y estuve a punto de dejar este mundo pero salí adelante. Sabía que podría aún dar mucho mas de mí mismo. Estando allí llegó el día temido… La persona para la que había sido su ojo derecho trajó otro caballo a casa y fui devuelto a Caballoastur.
Me sentí de maravilla al ver que mi destino era estar con las chicas de Caballoastur. Me daban pan, me cuidaban y me mimaban, era el abuelo. Estando allí vi a muchos de mis compañeros encontrar familia pero yo ya me quedaba con las chicas, ellas preferían que me quedase con ellas y terminar mis días allí. Era consciente de que mis fuerzas iban fallando… poco a poco me iba apagando como una vela a la que se le acaba la mecha… Días antes de mi muerte escuché a mis chicas decir que estaba triste, yo ya no me acercaba cuando ellas me llamaban pues no quería que vieran mi final pero tuvieron que verlo… Me tumbé y me levanté… Intenté sacar toda mi fuerza de dentro de mí para aguantar un poco mas, para no verlas llorar a ellas que habían luchado por darme una oportunidad pero al día siguiente mi cuerpo no pudo mas… Me caí, por ir a comer pan y saludarlas mi cuerpo dijo que habíamos acabado que era mi hora… Yo no quería irme, no quería dejar ese sitio maravilloso donde los caballos llegan muy mal y encuentra familia, lo que yo siempre busqué y encontré en mis últimos años de vida… Mi cuerpo decía que no… que era mi hora… Vino la veterinaria, las chicas y todos mis compañeros de finca estuvieron conmigo hasta el final apoyándome, no me dejaron solo… Tenía la mejor familia que se podía tener: humana y equina y me fui… Dejé que mi cuerpo descansara en paz de todos los años de trabajo… Me dormí…
¡¡¡EEHHH que no lloréis!!! ¡Que yo sigo aquí! Cuando mi alma abandonó mi cuerpo ví a todossss los demás caballos que habían pasado por Caballoastur esperándome y un prado aún mas hermoso que los de Noreña pero yo no podía dejar a mis chicas… Ellas me habían dado una familia y decidí quedarme… Ahora soy mas feliz, ando por todos los prados de Caballoastur y les cuento a los recién llegados como será su vida y que tarde o temprano todos encuentran casa. A los mas viejitos les digo que esta es su familia y que disfruten de su tiempo aquí pero que estén tranquilos se irán acompañados como me fui yo…
Por eso ahora me he colado en la web de mis chicas porque como todo lo veo y a todos conozco quiero contaros una a una las noticias del refugio. Para que sepáis de primera mano todo lo que mis chicas trabajan por salvar caballos y las historias, mas tristes o menos de cada caballo que pasa por nuestra familia.
Espero volver a escribiros muy pronto,
Un saludo Marqués.
 



Asociación Ecuestre Caballoastur - aecaballoastur@gmail.com
672077956 - Contactar - Política de privacidad - Política de cookies Bambú cms